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Clásicos del pueblo: El Límite

Con sus penas y sus glorias, sus grandes hitos, su decadencia, su resistencia… Villalba siempre ha mantenido una tradición rock, gracias a la pasión y el tesón de muchos aventureros que llevan los valores de la música impresos en el corazón. Algunos de estos rockeros villalbinos protagonizan nuestra historia de hoy, la historia de uno de esos grandes clásicos del pueblo: El Límite.

“Escucha bien, mi viejo amigo, no sé si recordarás aquellos tiempos ahora perdidos, por las calles de esta ciudad… Leímos juntos libros prohibidos, creímos que nada nos haría cambiar, vivimos siempre esperando una señal. En el límite del bien, en el límite del mal…”

Nada mejor que dejar que la música tome la palabra para comenzar esta historia… Una historia de amor entre Villaba y el rock, que ha pasado por todo tipo de etapas, y que desde hace más de una década siempre ha encontrado un rincón para dar rienda suelta a su pasión… Un lugar en el que disfrutar, y vivir al límite…

Una historia que comenzó en una de las épocas, todavía flamantes, para la noche villalbina; aquellos primeros años del nuevo milenio en los que cientos y cientos de jóvenes se daban cita en una calle, en un edificio repleto de opciones, de música, de ganas de diversión… El Edificio Europa.

Concretamente en el año 2004, tres rockeros aventureros andaban en busca de un rincón en el que poder dar rienda suelta a sus pasiones: Álex Ruiz, Iván “grande” e Iván Gómez. Ante la escasez de opciones, decidieron construir su propia identidad en la noche villalbina y conquistar su lugar en el mítico edificio Europa, antiguo Maquesto, un local ubicado entre el Bar de Boss y el Topete.

Al poco tiempo de comenzar la aventura, la magia del ambiente y las travesuras musicales impulsan a Bruno (Dr Diablo) a unirse al proyecto. Cautivados por la ilusión del momento, con un equipo dispuesto, un público fiel y recursos reforzados, se lían la manta a la cabeza y deciden que todavía pueden ofrecer más…

Ivan y bruno ivan y danydj markitos
Entonces El Límite desdobló su personalidad para ofrecer su esencia por partida doble. El espíritu más “heavy” se adueñó del primer local, ahora reconvertido a El Límite del Mal, mientras que el en el antiguo Judas, en la zona trasera de la parte superior del edificio, nacía El Límite del Bien, en el que se mantenía una línea más plural para rockeros de todos los colores.

En esta historia de amor no podía faltar lo más importante, el público. Fieles adeptos al espíritu del rock villalbino que conocieron el significado de “darlo todo” en los confines de El Límite.

Pelos - El LímiteSu melena le forjó una fama, un clásico del pueblo; las diferentes barras de los diferentes locales de El Límite siempre han contado con el hombre de la sonrisa imperecedera… “El Pelos”.

“Cómo no me voy a acordar del principio de mi amor con El Límite (aunque después de tantos años y fiesta loca nocturna, los recuerdos son vagos jajaja….) Todo los problemas empezaron hace 12 años, en el Edificio Europa, ‘aquellos maravillosos años’, donde tantas cosas hemos vivido…. 

Mi amor por aquel lugar fue debido sobre todo a la música que ponían, había pocos lugares en esa época en Villalba con buena música rockera. Pero lo que sin duda me dio más amor y me acercó a su espíritu, fue la cercanía de todos los socios que estaban en ese momento (Bruno, Alex, Iván pequeño, Iván Grande, Kike….). Tenían un trato muy especial con sus clientes, y así se fue formando una gran familia limitera…. hasta forjarse una gran amistad que dura hasta la actualidad. Uno de los mejores recuerdos llega con la canción “The Isley Brothers – Shout”, nos adentrábamos en la barra y derramábamos cerveza encima de la cara de algún valiente sin ninguna piedad”.

El Límite del Mal (barra)Una singular aventura que comenzó a descontrolarse y que acabó con los esfuerzos unificados en el último local, El Límite del Bien, más grande y mejor acondicionado para concentrar a todo su público en un solo lugar.

Como todos los “veteranos” sabemos, la historia de la noche villalbina entró en declive con la decadencia del Edificio Europa. Por eso, en 2008, el equipo de El Límite comenzó a buscar una zona alternativa donde poder continuar expandiendo el espíritu rockero.

“Entonces pusimos el foco en la zona del gorronal. Estaba el Visual, que siempre ha sido un garitazo, aunque no era puramente rockero, y La Campana, por lo que había un buen circuito. Encontramos un local súper chulo, una casita de piedra, en la C/ Guadarrama 11, con unas condiciones que parecían bastante favorables… Decidimos cambiarnos y fue un acierto total, El Límite comenzó a vivir su época dorada”. (Alex)

El Límite se convirtió en la gran meca de los rockeros villalbinos. Nuevos y viejos amigos que noche tras noche abarrotaban el local.

 “Para mí fue el garito más bonito de todos, muy acogedor, con su chimenea en invierno y todo de madera. Una casa rural familiar rockera en pleno centro de Villalba. Donde más hemos desfasado (incluyendo fiestas clandestinas), donde nacieron los “tigres tailandeses” al futbolín… (todavía no han perdido un partido desde entonces y han levantado numerosas copa en la Comunidad de Madrid). 

Recuerdo que en aquella época hizo su entrada la gladiadora y carismática María. También se empezó a hacer famoso por sus Hamburguesas y perritos rockeros. Alvarito ya empezó a dejar huella de sus delicatessen y sus aperitivos rockeros, que todavía se siguen sirviendo, son famosos por la originalidad y buen sabor que tienen.

Una vez al mes, Dany Metalcry, se encargaba de la sesión heavy, recogiendo el legado creado en la etapa de “El Límite del Mal”. El resto de las noches corrían a cargo del maestro de ceremonias, Joaquín, otra pieza indispensable en la historia de El Límite:

“Honestamente, considero que el rock en Villalba no se puede entender sin El Límite. Creo que el principal mérito del bar (ya desde sus inicios) ha sido saber aglutinar a un montón de personas en torno al rock, pero sin ser fundamentalistas o talibanes, teniendo siempre una visión amplia, abierta y sin prejuicios. Supongo que por eso siempre ha sido un local en el que te puedes encontrar una clientela de lo más variopinta: desde el rockero cincuentón fan de Bon Scott, a un grupo de chavales y chavalas que se están iniciando en el rock gracias a Fito o Marea, o incluso también gente a la que no le emociona el rock pero que aún así está a gusto porque en El Límite no se le pide a nadie el ‘carnet de rockero’. A modo personal debo decir que he pasado un tercio de mi vida (tengo 35) trabajando en el bar. Así que es evidente que para mí, al igual que para mucha gente, El Límite ha sido una parte fundamental de mi vida, profesional y emocionalmente”. (Joaquín Maidagan)

Según cuenta la leyenda, el brillo de aquella época dorada, comenzó a atenuarse“podría decirse que empezó a morir de éxito. Mucha gente dejó de ir porque siempre se lo encontraba lleno, a veces costaba abrir la puerta incluso”. Así, en 2013, después de un cambio de ciclo interno, El Límite Rock Bar se trasladó al local en que antiguamente estaba el Visual, y comenzó una nueva etapa, capitaneada por el último valiente que quería seguir escribiendo la historia de El Límite, Álex.

El Límite Rock Bar

Después de esta etapa, empezó una nueva en el mismo Barrio del Gorronal, donde está ahora. Se perdía un poco el toque rústico, cálido y acogedor que tenía el anterior, pero es verdad que se ganaba en tamaño. Un local más amplio, con billar y futbolín, con una cocina más grande que la anterior; incluso una terraza para poder fumar y beber. (Pelos)

No tardaría mucho en volver a encenderse la llama de la aventura… Uno de los locales de música en vivo más emblemáticos se traspasaba. La Sierra Rock se convirtió entonces en la segunda sede oficial de los adeptos a El Límite, y las actuaciones en directo en un nuevo emblema. Porretas, O’funkillo, Habéis Corpus, Síncope, Sherpa, Miguel Oñate… fueron algunos de los grandes que colmaron el escenario de esta sala.

El Límite LivePasados algunos meses marcados por vaivenes de un público que no terminaba de asentarse, Alex decidió que, de nuevo, había que forjar una nueva etapa. Una reforma, un lavado de cara y un nuevo nombre, que recoge el legado de la tradición y abre el abanico a nuevos estilos musicales: El Límite Live.

 

Una sala que sin duda le ha dado un soplo de aire fresco a la escena villalbina, abriendo sus puertas a todo tipo de bandas, colectivos, etc. que tengan un mensaje musical que compartir con el público villalbino. Bandas emergentes, colectivos villalbinos, artistas consagrados, marcas emblemáticas… Muchos son los activistas musicales que han encontrado en El Límite Live la sede para dar vida a sus ideas.
Pero si hay algo que siempre caracterizará cualquier aventura de El Límite, es ese espíritu rockero, que alimentan con iniciativas como la Rock Escuela, que inculcan los valores de la música entre los más pequeños, con tardes concebidas especialmente para ellos.

Siniestro Total - El Límite Live (Collado Villalba)El pasado sábado 7 de mayo de 2016, El Límite celebró su 12º Aniversario con un concierto épico protagonizado, ni más ni menos, que por Siniestro Total, creando un nuevo hito en la historia musical del pueblo, en el que tanto el público como los miembros del equipo sacaron a relucir su espíritu limitero.

Desde mi joven punto de vista, tener la oportunidad de poder ser una integrante más de la familia limitera ha sido y está siendo una de las experiencias más enriquecedoras que de momento he vivido. Con mi temprana edad puedo presumir de haber tenido como compañeros a grandes profesionales del gremio y aún mejores personas. Musicalmente cada fin de semana crezco un poco más, tengo el privilegio de ser testigo y deleitarme con todo tipo de géneros y genios de este arte. También tengo la lejana esperanza de que algún día venga alguien y me otorgue mi titulo de psicóloga que me llevo labrando ya dos años, porque ojito la paciencia que hay que tener muchas veces… pero he de reconocer que SIEMPRE acabo la noche con una sonrisa. Me siento una afortunada de tener el trabajo que tengo y una privilegiada sobretodo por la gente que me rodea. Hoy brindo por Álex, por el empeño y las ganas que le pone a todo, y por El Límite y sus 12 años.  (Vipy)

Después de algunos meses de transición, tras cerrar las puertas del bar en agosto, comienza una nueva etapa para toda la gran familia que mantiene viva la llama del El Límite. El próximo viernes 18 de noviembre El Límite Rock Bar reabre sus puertas en una nueva ubicación, que realmente ya ha sido empapada con la esencia limitera… En la C/ Cervantes, nº 7, en la misma sede que acoge El Límite Live, pero en un espacio independiente que, una vez más, se reinventa para convertirse en la nueva sede del espíritu itinerante de El Límite:

A lo largo de nuestros casi trece años de vida, las mudanzas han sido parte de nuestro ADN. ¡Ya estamos acostumbrados a ellas y no sólo no nos asustan, sino que nos motivan! Y el sabio destino ha querido que, una vez más, abandonemos un local para trasladarnos a otro mejor.

A partir del este viernes podréis encontrarnos muy cerquita, en la calle Cervantes nº 7. Pared con pared con El Límite Live (nuestro hermano mayor), donde seguiremos organizando conciertos y eventos con la misma ilusión de siempre para estar a vuestra altura. Porque la esencia de El Límite, queridos y queridas, siempre permanecerá intacta, independientemente de su localización.

¡Os esperamos!

#SoyDelLímite

 

Historia, noches, recuerdos, juergas, desfase, tradición, música… la historia continúa. ¡Larga vida a El Límite, larga vida al Rock!

 

 

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