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Clásicos del Pueblo: La Rocha

Villalbinos de antaño… ¿Qué lugar visitabais con vuestros padres para preparar la vuelta al cole?, ¿dónde comprasteis vuestro primer cuaderno?, ¿y qué me decís de las pinturas de colores?, ¿y de aquel libro que tanto os gustó leer? Seguramente, la mayoría coincidáis en la respuesta: en el mismo sitio que se compran ahora…La Rocha.

¿Os acordáis como era Villalba hace 50 años? El color de sus calles, el devenir de sus habitantes, los comercios emergentes… Una Villalba en expansión, que poco a poco ampliaba sus límites y recibía gentes de muchos rincones de España que se aproximaban a la capital, mientras florecían nuevos comercios y empresas; algunas de ellas, no solo perduran hasta día de hoy, sino que se han convertido en un referente por su capacidad para regenerarse y evolucionar…

A día de hoy, es difícil encontrar algún villalbino que no conozca La Rocha, un establecimiento que abrió sus puertas en 1970 con el objetivo de facilitar el acceso a los libros y materiales necesarios para las familias y oficinas que poco a poco se instalaban tanto en Villalba como en los pueblos colindantes.

 

Una pequeña papelería y librería fundada por Gilberto de la Rocha y su mujer Esperanza, que ocupaba un pequeño local de la Calle Real, y que rápidamente fue ganándose a la clientela de la sierra, tal y como nos cuenta uno de los hijos del matrimonio, Javier de la Rocha, quien, junto a su hermana Maria José, dirige actualmente el negocio.

El motivo de que mis padres se lanzaran a montar una papelería librería fue la visión de negocio, ya que cuando ellos llegaron no había ningún establecimiento en la zona de la sierra que cubriera esas necesidades.

Mis abuelos eran comerciantes, por lo que lo de emprender es tradición familiar. No solo heredó esas aptitudes mi padre, también muchos de sus hermanos, la mayoría nacidos ya en Villalba. Como mi tío Sebastián, que se especializó en el ámbito de las máquinas de coser, máquinas de escribir, registardoras y fax, y a día de hoy, con los tiempos que corren, todavía tiene su tienda de reparación, “Seymaro”, también la Calle Real”.

“Mis primeros recuerdos de La Rocha son desde que tengo uso de razón, ya que prácticamente me crié allí. Recuerdo que en la Calle Real, las aceras eran todavía de tierra, y no había prácticamente nada. Mis abuelos vivían justo encima del local, así que al salir del cole yo pasaba las horas entre su casa y la papelería, sentado en el suelo leyendo libros o pintarrajeando en algún cuaderno.

Aunque reconozco que nunca me ha gustado demasiado leer… Ni tampoco tenía especial devoción por los artículos de papelería. Como a todos los niños, me encantaba estrenar materiales a principio de curso, pero luego era un auténtico desastre, de hecho el profe tuvo que decirle a mi madre más de una vez que me revisara los materiales porque siempre me faltaba algo … 

 Pero sí que me gustó siempre el comercio, y la idea de gestionar mi propio negocio. Recuerdo una vez con Felipe (Pipe), el hijo de otros comerciantes de la zona, que también se pasaba el día en el establecimiento, que decidimos montar nuestro propio mercadillo en la calle. Cogíamos cualquier cosa que tuviéramos por casa y montábamos un puesto en la misma Calle Real, cuando todavía se podían hacer esas cosas claro… ¡Y lo cierto es que nos lo tomábamos muy en serio y vendíamos casi todo! jajaja.

Siempre tuve claro que quería trabajar para mí, y no se trataba tanto de la comodidad de continuar con algo que ya funcionaba sino porque realmente me gustaba. Cuando fuimos creciendo mi hermana y yo íbamos ayudando, en verano o vacaciones, compaginándolo con los estudios, etc. Hasta que en el año 1997 ya tomé la decisión de meterme de lleno en el negocio.

Y tengo la enorme suerte de que mi padre, además de un buen comerciante y empresario, ha sido una persona atípica, porque siempre nos ha dejado actuar y tomar nuestras decisiones, nos ha enseñado a equivocarnos, y eso es lo más importante.  

De hecho gracias a su carácter abierto y emprendedor, que tan bien nos transmitió, estamos aquí y somos lo que somos, sino seguiríamos siendo aquella tienda pequeñita en la Calle Real o incluso ya no existiríamos.

A lo largo de estos casi 50 años, el gran reto y el gran logro de La Rocha ha sido evolucionar para adaptarse a las necesidades y características de una población que ha aumentado exponencialmente y que ha experimentado infinitud de cambios en los hábitos de consumo, y en su capacidad adquisitiva.

Uno de los primeros grandes saltos, impulsado por el fundador Gilberto hace unos 25 años, fue abrir su primera nave de La Rocha en el P-29, en la C/ Azuela, en formato autoservicio, algo totalmente novedoso para la época.

Después nos trasladamos al local que hay al lado de la gasolinera, ya que tenía mejor ubicación, y allí estuvimos hasta hace 7 años, cuando decidimos trasladarnos al actual, que era mucho más amplioAl principio creíamos que nos sobraría tienda, de hecho teníamos el almacén ahí al fondo, pero duró muy poco porque rápidamente tuvimos que ampliar espacio…

En la parte de arriba teníamos la exposición de mobiliario de oficina. Pero hace dos años a raíz de la crisis, el volumen de negocio en ese ámbito bajó y decidimos apostar por las bellas artes y manualidades, algo que cada vez está más en auge. Y parece que acertamos… De hecho ahora mismo ya casi volvemos a tener problemas de espacio.

En el local de la Calle Real el proceso de evolución ha sido diferente. Al principio también tuvo un gran periodo de expansión , de hecho se iba ampliando más y más (hacia dentro), pero con el paso de las décadas la situación de los comercios del centro de Villalba ha variado mucho.

Además de los problemas y restricciones de aparcamiento, las familias que viven en el centro han ido envejeciendo, los hijos se han hecho mayores y se han movido a las urbanizaciones, por lo que si necesitan algo de papelería les es más cómodo coger el coche y aparcar en la puerta de la nave del polígono.

Pero por suerte tiene una buena clientela, las personas mayores que llevan viviendo en el centro toda la vida, los chavales que todavía no tienen coche y las familias de inmigrantes con hijos pequeños que se están asentando en la zona más céntrica del pueblo, empresarios de la zona centro, etc.

A pesar de llevar tantos años evolucionando, La Rocha tiene claro que hay productos que no dependen de modas ni tendencias, que siempre son necesarios, como el material de oficina y el material escolar.

Pero además, no duda en complementar su oferta atendiendo a las necesidades que se van generando: desde el servicio integral a oficinas y centros de trabajo o docentes, incluyendo el mobiliario, ofimática, informática, etc., su sección de librería, tanto para adultos como infantil, y una amplia gama de productos de diseño y complementos, ideales para regalar y regalarse y para sacar el máximo partido al tiempo y las ideas: bolsos, mochilas, estuches, accesorios, etc.

Otra de sus grandes apuestas es la enorme sección de bellas artes y manualidades, donde además de infinitud de materiales e ideas para los más creativos (y para los menos) imparten talleres especializados para sacarle el máximo partido a técnicas, como el Scrapbooking, o Diseñar Celebraciones.

Además, también llevan tiempo apostando por la venta online, ofreciendo a clientes de toda España la posibilidad de comprar los productos que necesiten a través de su web www.larocha.es y recibirlos en casa.

Ahora, cerca de su 50 aniversario, después de haber recibido varios premios de la Asociación de Comerciantes por su capacidad de emprendimiento y por su trayectoria, y con 20 miembros en su equipo, La Rocha solo tiene un objetivo principal: mantener la esencia que les ha acompañado durante esta larga trayectoria y seguir adaptándose a las necesidades del mercado, con sus retos actuales.

En mi opinión Villalba tiene un buena tejido empresarial, con bastante volumen, pero arrastra algunos problemas que deberían atenderse… En primer lugar, creo que ha habido una falta de relevo generacional en algunos ámbitos, lo que ha dado lugar a la entrada de muchas empresas de fuera, aunque eso no solo ha sucedido aquí.

Luego lo que ya sabemos, las comodidades que ofrecen las grandes superficies respecto a aparcamiento, etc. o la competencia digital de plataformas como Amazon, han hecho que el comercio local se resienta mucho, sobre todo los más pequeños. Y eso pasa factura a la vida del pueblo, a su capacidad de generar empleo y a su capacidad adquisitiva también.

Yo creo que hay muchas cosas que se podrían hacer, por parte de los implicados y sobre todo las autoridades locales, sin necesidad de invertir grandes cantidades (o ninguna) para impulsar la actividad del circuito cultural y comercial, y para mantener el ambiente y la tradición de una localidad como Villalba.

Y en nuestra opinión, familias y empresas como La Rocha son la verdadera gasolina del motor del pueblo, no solo por impulsar actividades deportivas y culturales con su apoyo o iniciativas, por generar trabajo, por dar servicio y despertar nuestra creatividad… También por mantener viva la esencia de Villalba.

¡Por muchas generaciones más aprendiendo, creando, descubriendo y disfrutando con La Rocha!

 

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