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De lo imprescindible a lo innecesario…

Cuando sabes que vas a ser mamá, y más si lo vas a ser por primera vez, parece que tuvieras un imán que atrae cualquier tipo de información relacionada con la maternidad. Es como si el universo mismo supiera de tu estado incluso antes de que hayas decidido gritarlo a los cuatro vientos.

Somos esponjas dispuestas a creernos las bondades de todos los productos habidos y por haber… Y es que, ¡¿cómo no voy a tener eso tan especial y tan necesario de lo que tanto hablan?! Y allí que caemos todas, llenando la casa de mil y un productos que al hacer balance se han utilizado una o ninguna vez.

Os podría decir que cuando yo estaba embarazada hubiera deseado que alguien me facilitara una clasificación de lo necesario e innecesario, pero no es cierto. Es probable que algo parecido llegase a mis manos y lo obviase, pensando que eso yo sí lo iba a necesitar, aunque luego no ha sido así dando razón a esas mil y una listas.

Antes de entrar en materia, que quede claro que esta no es más que una de esas listas. Es probable que volváis a comprar todo aquello que habéis pensado que vais a necesitar porque sólo de la práctica aprendemos ciertas cosas, pero, por si a alguien le vienen bien los consejos como orientación, habrá merecido la pena escribirla. También es necesario dejar claro que es una categorización realizada desde la experiencia pura y dura, las marcas nada tienen que ver con ella.

Cinco cosas que sí compraría  

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  1. Hamaca Babyborn

Es evidente que las hay con más luces, con movimiento incorporado, que cantan y casi bailan. Las hay de todas las formas que podáis desear, pero ésta es especial. ¿Por qué? porque no tiene nada. No hace nada especial, sólo se mueve con el movimiento del propio bebé y tiene varias posiciones en función de la edad del niño. La funda se quita fácilmente para lavarla y al plegarla pesa muy poco. Para mí ha sido muy importante en los primeros seis meses de mi hijo. Ahí se sentía feliz y relajado y a mí me facilitaba el día a día porque al pesar tan poco podía llevar al niño por la casa, algo muy importante partiendo de la base de que no vais a volver a ducharos solas, por ejemplo.

  1. Silla coche Kiplan Kiss 2

Cuando empezamos a mirar sillas de automóvil estábamos muy perdidos. Habíamos mirado listados de las mejores sillas pero hasta que no entramos en las tiendas y hablamos con los expertos no salimos de dudas. ¿Cuándo nos decidimos? Cuando en una de esas tiendas nos dijeron “si me tuviera que llevar una, me llevaría ésta. Es la más fea pero la más segura”. Nos la probaron en el coche y nos dio muchísima confianza. A mí no me parece tan fea, pero al hablar de seguridad ¡qué más da la estética! Lleva reductor para poder usarla desde recién nacido y es válida hasta 18 kilos. Lo más importante: es una silla a contramarcha (a contramarcha siempre por favor). Como punto negativo, si se puede decir negativo, que no es especialmente barata, pero sin meternos en la economía de ningún hogar, estamos hablando de seguridad y de la vida de los peques por lo que realmente, a veces, ya no sé si es cara o barata. No os olvidéis de colocar un espejo en el reposacabezas del asiento en el que va colocada la silla, así podréis ver a vuestro hijo por el retrovisor interior mientras conducís.

 

  1. Extractor eléctrico Swing Medela

Dentro de que sacarse leche es algo tedioso, no nos vamos a engañar, por lo menos con este extractor el proceso es suave, indoloro y más o menos rápido. No ocupa mucho sitio y es bastante práctico. Yo os hablo de Medela porque es el que he tenido pero si tenéis algún otro extractor eléctrico seguro que no va mal. Personalmente con el que no me apañaba nada era con el manual.

  1. Termos para agua y comida

Una gran compra. Muy útiles para salir de casa con el agua caliente para los biberones o con los purés. No me lo pensaría. Una de las cosas que más pereza me daba era salir con el niño y tener que estar pendiente de encontrar un sitio donde nos calentasen la comida. De esta manera no dependes de nada, sólo de abrir el termo y darle de comer. Os he puesto la foto de los que yo tengo, que son de Tuc Tuc y que van muy bien, pero puede ser cualquier otro.

  1. Bañera Flipp Jané

Otra buena compra por dos motivos: de recién nacido queríamos poder bañar al niño de pie para poder evitar que nuestra espalda muriese en el intento y además, queríamos tener cambiador en el cuarto de baño. ¿Por qué? Porque pensábamos que sería más fácil e higiénico limpiar las fuentes de pis o caca que seguro nos iba a hacer el niño, y que así ha sido. Es evidente que para poder hacer esto es necesario tener espacio en el cuarto de baño (si os sirve de ayuda en nuestro caso hemos prescindido del bidé y colocado encima el cambiador). La cubeta es ergonómica y muy práctica para que el niño esté seguro (aunque evidentemente siempre con nosotros). Como punto negativo: la velocidad con la que los niños empiezan a tirar toda el agua fuera de la bañera y te ves obligado a cambiarle a la bañera de mayores aunque no hayas llegado al peso máximo permitido que en este caso son 11 kilos.

 

Cinco cosas de las que prescindiría

Ahora entramos en lo innecesario. Pero ¡ojo! Innecesario para mí o para los que os encontréis en las mismas situaciones que yo.

  1. IntercomunicadorBlog Madres Primerizas

En este punto lo primero que habría que hacer es una pregunta: ¿cuántos metros tiene tu casa? Porque en función de la respuesta sacarás partido al intercomunicador o no. Nosotros lo queríamos, lo necesitábamos, era un imprescindible en nuestra lista pero… nuestra casa es muy pequeña, oímos al niño sin problemas y casi no lo hemos usado. Como apunte deciros que el de la foto es el nuestro y que no es innecesario por ser ese en concreto, hablamos del concepto de intercomunicador de forma genérica. Es más, como artilugio yo creo que es muy bueno y si creéis que podéis sacarle provecho, adelante, pero pensadlo bien.

  1. Chupetes, chupetes y más chupetes

De colores, con formas, con nombres grabados, con esta tetina, con esta otra, los que te regalan, los que vienen en las cestas… total: 30 chupetes y llega tu hijo y no quiere chupetes ni en pintura o los quiere a partir de los 6 meses cuando esos chupetes de bebé ya no sirven. ¡Un desastre!

  1. Ropa de talla 0

Ropa que guardas completamente nueva. Si tu bebé es pequeñito perfecto, ¡claro que sí! La ropa pequeñita es ¡tan bonita! Precisamente por eso a todos nos gusta y acabamos picando y nos hace tanta ilusión tenerla. Pero, si te pasa como a mí que mi hijo pesó 4kg. tenemos un problema. Yo esperaría a ver que vaticinan las ecografías en cuanto al peso del bebé, que aunque es verdad que a veces se equivocan, en otros casos aciertan de pleno.

  1. Cremas de todo tipo, marca y si es posible caras

¡Cómo vamos a preparar la habitación de nuestro bebé y las cositas que llevaremos al hospital sin un cargamento de cremas! Y luego llega vuestro bebé y esa crema no le va bien o tiene la piel atópica y encima vas al pediatra y te dice que lo mejor es que le hidrates con Nivea (sí, la lata azul de toda la vida). Son cosas que pueden pasar. La de la imagen es sólo un ejemplo, puede pasar con muchas otras o que a vosotras os vaya genial, por supuesto que sí, pero y si no… ¿qué hacemos con todo el dinero gastado?

  1. Cojín antivuelco

Lo quería sí, sí o también. Y mira que en la tienda me dijeron que no lo iba a usar, pero ¡lo necesitaba! Y no, no lo usé. Las recomendaciones para evitar la muerte súbita del lactante, entre otras, son que el niño tiene que dormir boca arriba (ni boca abajo, ni de lado), sin muñecos alrededor, ni almohadas o cojines y con una temperatura adecuada. El cojín antivuelco ante estos datos no tiene nada que hacer.

 

Lo deseable

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Y como las necesidades son ilimitadas, en caso de tener otro bebé, algún día, ya hay cosas que quisiera tener.

Me gustaría portear más de lo que lo he hecho con mi primer hijo y para eso me enamoran las camisetas y abrigos que podéis encontrar, por ejemplo, en la web de Método Canguro. Tampoco dudaría a la hora de comprar un cojín de lactancia. Durante el embarazo me dejaron uno pero sus utilidades son ilimitadas cuando el bebé ya está aquí con nosotros. Y por último, más que deseos para un futuro bebé son dos cosas que yo haría si alguien me preguntase qué quiero que me regale para el niño: vacunas por favor (de las de pago está claro) y el Pase Anual para los Parques de Ocio de Madrid. Podéis pensar que el niño es muy pequeñito, pero os puedo asegurar que enseguida le sacáis partido y las entradas no son baratas.

Pues ésta sería mi lista, aplicable a niños y niñas (aunque parezca que me dirijo más a niños, creo que el tener uno en casa me tiene cegada), para papás y mamás, aunque en ocasiones creáis que sólo hablo hacia las mamis y totalmente modificable. Lo que es bueno para una persona no tiene por qué serlo para dos, pero puede que os resulte útil.

¿Quién soy?

Soy Ana, periodista y profesora de Secundaria que vive en Villalba. De lo primero ejercí durante algún tiempo como coordinadora de una revista dirigida a profes y mamis y papis de niños de 0 a 3, de lo segundo no literalmente, pero sí he trabajado varios años como guía de museos en Madrid para niños. Momento en el que entré en contacto con los más pequeños ya que las actividades eran para criaturitas a partir de tres años. Sí, clases de 25 niños de tres años por un museo lleno de cosas que no se pueden tocar. Casi es más fácil desactivar una bomba. Sin embargo, esta experiencia fue muy especial, y por decirlo de alguna manera me ha marcado y ha convertido en la mamá que soy hoy. Porque sí, ¡ahora soy mamá!, quizá una mamá con más errores que aciertos, pero soy ni más ni menos la que le ha tocado a mi peque. Espero que mis artículos despierten vuestra curiosidad y si queréis leer más de mí estoy en www.treintamami.com

 

 

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