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Villalbantaño: San Antonio de Padua

El segundo episodio de Villalbantaño llega de mano de Don Enrique García de Herreros, viejo villalbino y gran amante de nuestra historia, hoy nos habla de la historia de las Fiestas de San Antonio de Padua.

Las fiestas de verdad. Antes de que existieran las de Santiago Apóstol, los orígenes, los cambios… qué queda de aquellas fiestas y de quienes fueron sus personajes más destacados. Porque no hay nada más curioso que conocer cómo se vivían antes las fiestas de las que ahora tanto disfrutamos:

“Como ya saben, ya estamos en las fiestas de San Antonio de Padua, las que se celebran en torno al día 13 de junio, festividad de San Antonio, nuestro Patrón. Piensen que Santiago Apóstol, aunque ahora sus fiestas son más multitudinarias, sólo es nuestro Patrón desde hace algo más de siete décadas, mientras que estas fiestas pueden contar su antigüedad por siglos.

Por eso, hoy os voy a hablar de nuestro Patrón y su próxima celebración. En primer lugar debemos saber quién era San Antonio de Padua… Fue un sacerdote franciscano portugués que vivió a caballo entre los siglos XII y XIII y murió en torno a los 40 años. Era un monje de grandes valores y teólogo, cuyos escritos le valieron el título de Padre de la Iglesia.

Así mismo, tan loables fueron sus palabras, obras y ejemplos, que se trata del segundo Santo canonizado más rápidamente por la iglesia católica (en menos de un año después de su fallecimiento). Y así, el 30 de mayo de 1232, fue elevado a los altares.

San Antonio cuenta con bastante veneración en España, siendo el patrón de varias docenas de pueblos y ciudades. Además, en nuestro país, se suele recurrir al mismo para encontrar objetos perdidos y conseguir pareja.

Pues, como dice el cantar “sanáis mudos y tullidos, paralíticos, leprosos… A endemoniados furiosos restituís los sentidos: volvéis los bienes perdidos y curáis grandes dolores. Humilde y glorioso Antonio. Rogad por los pecadores.”

 Pero volvamos a nuestro pueblo, como todo villalbino conoce, para la organización y gestión de las fiestas de San Antonio de Padua, es fundamental el papel de Los Mayordomos, más modernos que las fiestas, pero ya con una tradición secular.

Se trata de ocho vecinos, cuatro casados y cuatro solteros, que han sido elegidos por sus predecesores y anunciados por el Párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Enebral durante la misa mayor del día del patrón en las fiestas del año anterior.

Son una figura que se homenajea en el callejero villalbino con la Calle Mayordomos situada en el centro del núcleo urbano, ya que tradicionalmente tenían que pertenecer al pueblo, al citado casco histórico. Aunque hace a muchos años que su nombramiento quedó abierto a cualquier vecino.

Son ellos mismos quienes mejor describen su tarea: “Nosotros, los mayordomos de San Antonio, hacemos todo lo posible para organizar las mejores fiestas. Como antes de nosotros hicieron nuestros padres, y antes que estos, nuestros abuelos. Con nuestros aciertos y nuestros errores, pero aquí estamos después de más de un siglo, luchando por y para el pueblo y su disfrute.”

Los Mayordomos actualmentePor ello, estos voluntarios, han sido nombrados mayordomos y se considera un privilegio para los villalbinos. Se reúnen desde el mes de septiembre todas las semanas, y desde los dos meses anteriores a las fiestas, mucho más a menudo, casi a diario, dado lo complejo de su labor.

Una de las funciones de los mayordomos consiste en buscar y proveer financiación para la celebración de las fiestas. Para ello, actualmente, se imprime un detallado libro del programa en el que se incluyen todos los apoyos económicos que se van obteniendo, inserciones publicitarias, así como carteles de las mismas.

Y, aunque desde hace ya tiempo, la mayor parte de los gastos corren por cuenta del Ayuntamiento, no siempre fue así. Concretamente no hubo ninguna financiación pública hasta las fiestas de hace 99 años.

Así, Don Anacleto López, nos cuenta que en el Acta del Pleno que presidía el alcalde Don Prudencio Ramírez Sánchez y que se celebró el 26 de mayo de 1917, se indicaba lo siguiente:

Seguidamente la corporación se ocupó de la necesidad de contribuir con alguna cantidad para los festejos que anualmente se celebran en honor a la Santísima Trinidad en el barrio de La Estación y de San Antonio en esta capital del municipio. Pues es general que los ayuntamientos procuren proporcionar algún día solaz a sus convecinos, ya que estos pueblos carecen de medios y lugares de distracción”.

“Después de discutida y por unanimidad, acordaron contribuir para dichas fiestas con 200 pesetas para las del barrio de La Estación, que tendrán lugar a partir del 3 de junio, y otras 200 pesetas para las que se celebran en la capital del municipio los días 13 y siguientes del mismo mes”.

Siempre he tenido esta celebración como unas fiestas del pueblo donde todo el mundo se conoce, algo ahora imposible, y se divierten juntos. En este sentido, Don Luis Antonio Vacas en su libro “Cosas de mi pueblo” nos cuenta cómo era la celebración hace 70 años, cuando todo Collado Villalba tenía 3.000 vecinos, con los bailes por la tarde y por la noche en la Plaza del Ayuntamiento, y con los festejos taurinos en el mismo lugar y sobre la misma arena. Toros que mi suegra Doña Carmen presenciaría desde el balcón de su casa junto a la Piedra del Concejo.

Aquellas fiestas dondetodos los años había una enorme porfía sobre cual de los astados pesaba más arrobas y salía más bravo, el de los mozos o el de los casados”.

También nos habla Don Luis Antonio de los encierros que terminaban en la plaza y de la bebida reina de las fiestas: la limonada, uno de los ritos más populares del festejo. “Entre baile y baile se hacía una visita al pajar y se le daba un tiento al barreño, y nunca faltó algún ansioso que tuvo que quedar allí durmiendo”.

Lamentablemente, yo esa época no la conocí, pero sí recuerdo perfectamente los tiempos de baile en El Capricho y la plaza de toros pegada al casco urbano. Fiestas en las que el ferial estaba en la Plaza de los Cuatro Caños y alrededores… Les hablo de hace unos 40 años, cuándo éramos poco menos que 15.000 vecinos.

Por aquella época, el instituto (entonces el único) Jaime Ferrán acostumbraba a entregar las notas en dichas fechas y los alumnos, tras recogerlas, nos subíamos dando un paseo al pueblo, unos para festejarlas y otros para olvidarlas, según se hubiera dado el curso. A aquellas horas tan tempranas, solíamos ser los protagonistas del ferial.

¿Se acuerdan del tiro al blanco Madrid que se ponía en la pared, que hoy es el Cuore, frente a la entrada de El Capricho? Mira que disparé perdigones con desigual acierto. ¿Y cuándo íbamos de cañas al Titi o al Vistalegre brindando por el Santo Patrón? Aquellas peleas por conseguir vehículo en los coches de choque que se situaban frente a la entrada de La Pérgola… El estruendo de los ecos de la tómbola en la pequeña plaza… Los intentos (fallidos mayoritariamente) de ligar en El Capricho, cuando tras acabar los toros, la zona se llenaba de animación.

Un poco más tarde, para haceros una idea de las fiestas de hace un cuarto de siglo, las de 1991, cuando habíamos crecido hasta los 26.000 vecinos, he echado mano del ABC. En sus páginas de Madrid el miércoles 12 de junio de ese año, Javier Herráez nos indica que esa tarde se lanzaría el chupinazo para dar comienzo a las fiestas que durarían hasta el domingo 16.

Las celebraciones costaron aquel año quince millones de pesetas, de las que nuestro Ayuntamiento sólo financiaba la cuarta parte. Se destacaba, además del papel de los mayordomos, los bailes hasta la madrugada que se celebraban en los jardines de Peñalba y la feria taurina integrada por cuatro festejos. En este último apartado citaban que “cabe destacar la ausencia en los carteles de este año del torero local Julio Atienza”, quien desgraciadamente moriría 10 años después demasiado joven. El artículo acaba indicando que estas fiestas son las más tradicionales del municipio.

toros villalba Creo necesario citar, por lo mucho que colaboraron en el ambiente festivo de aquellos años, a las dos peñas que existieron en el pueblo durante bastante tiempo: la Peña Redondera masculina y la Peña El Enebral femenina. Peñas que no sólo intervenían en las fiestas de San Antonio, sino también en las de Santiago y otros festejos locales.

El paso del tiempo que supuso su desaparición, también nos trajo, hace ya casi 20 años, la creación de la Peña Los Pirin, que hoy también es Asociación Cultural. Sociedad que nació junto al quiosco de Aquilina , Doña Aquilina Piñuela, fallecida hace 3 años. Cuyo diseño de logo fue obra de nuestro añorado vecino Don Marcelo Rodríguez Ayuso, el Titi, y cuya presencia de sus socios se torna a cada año más imprescindible en estos festejos y otros muchos del pueblo.

Por último, quiero recordar a un vecino que hizo mucho por las tradiciones villalbinas, Don Vicente Vila Couceiro. Un ferrolano a quien añoramos al no encontrarle ya por las calles del nuestro casco histórico.

Así que ya saben, el jueves 9 de junio empezarán las fiestas que durarán hasta el lunes 13 de junio, día de nuestro Patrón y fiesta local. Acérquense al pueblo a festejar y disfrutar. Los actos comenzaran con la elección de la Reina de las Fiestas y El Pregón, que este año correrá de la mano de nuestro vecino Pablo Sanz del Burgo.

Tendremos todo tipo de atracciones en el ferial, bailes en la Plaza del Ayuntamiento y en la Plaza del Titi, encierros y festejos taurinos, competiciones deportivas y actividades culturales, campeonatos de mus, hinchables y batucada. Así como otras muchísimas diversiones, para finalizar con el “Pobre de mí” y los fuegos.

Y yo sólo puedo despedirme de una forma: Villalbinos… ¡Viva San Antonio!”

Podéis escuchar muchísimas más historias de nuestro pueblo contadas por Don Enrique, que actualmente colabora y nos las cuenta en cadena Ser Madrid Sierra.

 

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