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Infancia y Verano

Ha empezado julio y las vacaciones de verano para todos los niños villalbinos en edad escolar. “Papá, mamá: Me aburro ¿Qué hago?”. Seguro que la frase le resulta familiar, que la habéis oído por boca de vuestros hijos cientos de veces y ahora en verano, aún más. Pero no debemos satisfacer sus deseos, ni darles algo con lo que jugar o pasar el rato. Que investiguen ellos, que averigüen e inventen qué hacer cuando no tienen nada qué hacer. Es la reflexión a la que nos quiere acercar nuestra maestra Xalma.

¿Qué hago con mis hij@s? Dos meses es mucho tiempo, se olvidarán de todo lo aprendido en el colegio. Les va a costar mucho adaptarse en septiembre, necesitan seguir con la rutina escolar…

Los campamentos, las clases particulares, las actividades deportivas, talleres, cuentacuentos, cuadernillos de verano y un sinfín de actividades llenan las agendas de los más pequeños y las de las familias que no encuentran conciliación alguna con los horarios de nuestro sistema escolar.

Pero no hay que alarmarse. Si tu horario es compatible en algún momento con las interminables vacaciones de tu hijo, respira hondo porque es más sencillo de lo que parece.

child-433877_960_720¡El aburrimiento es necesario!

La cantidad de estímulos que reciben nuestros pequeños es tan brutal que no dejamos espacio ni tiempo para que desarrollen por sí mismos el don de la creatividad. Se afirma que cualquier niño de 10 años ha sido sometido a más estímulos y a mayor cantidad de información que cualquier otro homo sapiens en toda su existencia.

Recientes investigaciones del grupo de Neuroplasticidad y Aprendizaje de la Universidad de Granada van encaminadas en este sentido, al afirmar que la sobrestimulación tremprana, antes de que el cerebro esté praparado para la tarea, puede desencadenar dificultades de aprendizaje.

Desde que se levanta ya tiene organizada la ropa que se va a poner, lo que va a desayunar, las actividades matutinas, la hora de comer, el menú, el tiempo de juego, los juguetes, las extraescolares… Todo está predeterminado. ¿Cuánto tiempo le queda entonces para pensar por sí mismo? ¿Es suficiente con dejarle elegir la comida o la ropa que se va a poner, los dibujos que quiere ver, o elegir entre dos opciones que el adulto le exponga?

Lo que suele suceder es que el adulto no dispone de tiempo o energías para batallar con el cerebro incansable de un niño, y este hace menos ruido si está todo planificado y su tiempo está ocupado. El problema es que dicha estimulación, la sobrecarga de actividades encadenadas y el ritmo frenético en el que vive un niño de hoy provoca, al igual que las drogas de síntesis, tolerancia en el cerebro, que se acostumbra a su dosis de estímulos hasta que deja de satisfacerle. Y entonces quiere más. Sacar al niño de la satisfacción inmediata a la que están acostumbrados, donde todo les viene dado, es una necesidad imperante en la sociedad en la que vivimos.

Y es verdad que dejar tiempo para el libre albedrío (entiéndase este en el contexto de la infancia, dentro de unas normas y horarios básicos y razonables) puede ser un caos, sobre todo al principio si el niño no está acostumbrado a decidir sobre su tiempo libre, en cuyo caso es más fácil y divertido “molestar” al adulto para requerir su atención.

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Pero si conseguimos vencer el miedo a ese caos y dejamos espacios y tiempo sin estructurar, donde el pequeño se sienta libre, en los que el niño no tiene nada que hacer, ni materiales preparados, ni reglas de juego externas, florece el desarrollo y la formación de conexiones neuronales, aumenta la autoestima, la creatividad, la paciencia, la responsabilidad, el autoconocimiento, la innovación, la resiliencia… En definitiva dejamos espacio a la motivación intrínseca, la que viene de uno mismo, que será el motor que necesita más que nunca el mundo que nos viene.

Déjale tiempo para que se aburra y todo tendrá que debatirlo con sí mismo, elegir, resolver problemas, cometer errores, y creará todo un universo dentro de su cabeza.

Si tu situación no te deja opción para escoger dónde dejar a tus hijos este verano, existen muchas alternativas de ocio educativas para que tus hijos lo pasen en grande, aprendan y no pierdan las rutinas a las que están acostumbrados, y empiece septiembre como si no hubiera pasado nada. En quienesquienenvillalba podéis informaros de todas las ofertas que existen en nuestro pueblo.

Pero respira hondo de nuevo y escoge aquellas que sean de su interés, las necesarias, que puedan saborear con calma la etapa en la que se encuentran. Porque si tu hijo se aburre en algún momento del día…

Le estás ayudando más de lo que piensas a mantener despierto el genio con el que todos nacemos.

 

 

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