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Jubileta llévame en tu bicicleta

Hoy damos paso a los mayores del pueblo: a los jubilados. Ellos son los sabios del pueblo y como buenos expertos en tiempo libre nos enseñan las tareas y actividades que puede llevar a cabo cualquier persona de esta edad en Villalba. En esta ocasión, una ruta en bicicleta con nuestro señor Joaquín.

Si tienes la fortuna de ser un jubilado o prejubilado joven o una persona a la que la sobra tiempo y te gusta hacer un poco de deporte con la bicicleta de montaña, estás de suerte. Vivir en Villalba te lo pone fácil.

Con la excusa de hacer una ruta sencilla, conocida por cualquier aficionado de la zona, trataremos de detenernos en la última parte de la ruta propuesta, la conocida como Camino de las Ventas de El Escorial.

No hay que ser gran deportista ni estar en la mejor forma para llevar a cabo este “paseo”. Además, a determinada edad, es mejor ser moderado, lo que puede ser disfrutar de un rato de paseo en bici, puede convertirse en un rato de sufrimiento si no se sabemos medir nuestras fuerzas y pensar que ya no tenemos 30 años. Deporte frecuente sí, pero moderado, como escuchamos en la radio.

Cualquier tiempo es bueno para dar este paseo, si bien, en épocas de invierno no es aconsejable porque podemos encontrar los caminos con agua o con barro y no se disfruta tanto. Mejor en primavera, por el color del paisaje o en otoño, que tampoco desmerece.

La duración es de dos horas, por lo cual no es preciso llevar más que un poco de agua o, si se tercia, una bota con vino por si necesitáramos hidratarnos adecuadamente para favorecer nuestra salud cardiaca y reducir el colesterol (a decir de los entendidos).

Comienza nuestro itinerario saliendo de Villalba por el Parque de la Coruña, en la conocida zona del Pocillo. Aquí encontramos la primera duda. El cuerpo nos invita a torcer a la derecha, porque es cuesta abajo. Podemos hacerlo, al final vamos al mismo lado. Tambien podemos seguir rectos y, tras unas subidas de cierta importancia, nos encontraremos en los depósitos de agua del Canal de Isabel II. Descendemos hasta llegar al tanatorio de Galapagar. Aquí podemos detenernos y tomar unas fotos. A los mayores siempre nos han gustado mucho los cementerios. Rodeamos el cementerio, que dejamos a nuestra derecha y enfilamos camino a la Urbanización del Guijo. Precaución en esta bajada. Atravesar la carretera y tomar el camino endireccikón a la Ermita de El Cerrilo (Siglo XV) de Galapagar. Es en este punto a donde habremos llegado si hemos optado por tomar el ramal de la derecha al salir del Pocillo. Pasada de Ermita, subiremos hasta que tengamos en nuestro frente el embalse de Valmayor. Un descenso cómodo y bien indicado, nos llevará, atravesando la carretera, a las orillas del pantano. Sigamos bordeándolo por su margen derecho, en una vereda bonita, inconfundible y técnica para nuestra pericia, hasta llegar al lago o embalse, donde se encuentra el restaurante El Naútico. Atravesaremos el embalse por la pared de su retención. Zona esta muy bonita que merece unas fotos y donde podemos observar la abundancia de peces, sobre todo carpas de gran tamaño.

Entre encinas y quejigos vamos sorteando una bonita senda que discurre por el margen derecho del arroyo que, para nuestro pesar, en gran parte del año se encuentra sin agua. Finaliza la senda en la parte alta de la Urbanización Los Arroyos y, ahora, toca coger el camino que, atravesando puentes con la vía del tren bajo nuestras ruedas y abriendo cancelas que, ocasionalmente, guardan ganado vacuno, llegaremos, sin tocar nada de carretera, al camino del camping. Si no tomamos el camino adecuado, podemos terminar en el pueblo de El Escorial y luego tendríamos que tomar la carretera hasta llegar al cruce del Camping.

Ya estamos, pues, en el camino de las ventas de El Escorial y hemos tardado unos 70 minutos. Todo es llano. Fácil.

Nuestro camino linda con las últimas edificaciones del camping y, en muy poco tiempo, llegaremos a un dsví que deja a nuestra derecha un camino que va a la finca El Campillo. Existe una cancela que debemos dejar cerrada, pero la entrada está permitida porque existe una servidumbre de paso que los dueños de la finca tienen que respetar.

La finca y sus jardines es una maravilla y, si tenemos suerte, podremos coincidir con la celebración de una boda y sacarnos unas fotos con los novios. Podemos seguir hasta encontrarnos de nuevo con el camino de Las Ventas o bien regresar por el mismo sitio hasta llegar al cruce del camino. Esta desviación para conocer la finca, no nos llevará más de 10 minutos.

Continuamos el camino de la venta dirección Villalba. A nuestra derecha nos encontraremos un lago de cierta importancia donde podremos ver pescadores practicando su afición, llamado Embalse del Arroyo de Guatel.

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A la izquierda dejamos, debidamente señalizado la finca “El jardín de Gaia”, dedicado a la explotación de huertos ecológicos en alquiler, talleres infantiles y otros eventos.

Más adelante llegamos al puente sobre el Guadarrama. Este mismo año ha finalizado la restauración llevada a cabo por la Consejería de Turismo de la Comunidad de Madrid, con un resultado francamente bueno. Es un puente de los más singulares de la comunidad de Madrid. Su origen es medieval, si bien fue Felipe II allá por 1560 quien inició las primeras obras de renovación, aunque no fue hasta pasado 1600 cuando se construyó con estructura similar a la que ahora podemos observar. Merece la pena un paseo para ver la importancia del mismo.

Seguimos cómodamente en nuestra bicicleta, llaneando todo el tiempo y nos detendremos en el antiguo monasterio y posterior casa de oficios, con Felipe II. Muy conocido por los villalbinos por ser un lugar que alberga gran número de cigüeñas y se distingue por sus chimeneas y su arco de medio punto en la entrada.

Siendo esta una finca bonita pero abandonada, que no hace mucho tiempo presentaba la imagen que os comparto más abajo.

Y que en primavera y verano está plagada de cigüeñas, como podemos observar por la abundancia de sus nidos, en esta fecha encontramos una febril actividad restauradora y eso nos hace pensar que, por fin, este edificio, acorde con su pasado y gloria histórica no va a terminar muriendo en el olvido en estado ruinoso.

Un kilómetro más adelante y tras poco más de dos horas de recorrido, entramos en Villalba por los jardines que discurren en la margen izquierda del río Guadarrama y que nos adentran en el casco urbano o en el Polígono Industrial.

Hemos concluido un bonito y sencillo recorrido apto, no sólo para jubilados, sino para casi todas las edades.

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