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Míticos Villalbinos: Homenaje a David Peña Postiguillo

Nuestro nuevo episodio de Míticos Villalbinos es muy especial y llega en forma de homenaje biográfico a un auténtico villalbino, porque ya sabemos que no es de donde se nace, sino de donde se pace… Y este villalbino llevaba en nuestro pueblo desde los 6 años. Un hombre amable, siempre dispuesto a ayudar, involucrado con el pueblo y sus actividades, alegre y noble. ¿Cuántos le conocíais? Sí, os hablamos de David Peña Postiguillo.

El pasado mes de junio fallecía uno de nuestros más míticos villalbinos a causa de una enfermedad. El pueblo enteró se acongojó por la triste noticia. Pero “nadie muere mientras exista alguien que le recuerde”. Sus hijos, nos cuentan su historia…

14454456_10207187588874948_1314471792_nDavid Peña Postiguillo, fue conocido como “Posti” desde que comenzó a trabajar en la famosa fábrica villalbina MADE durante los años 60 del siglo pasado. Nació en San Salvador del Valle, un pueblecito cercano a Portugalete, provincia de Vizcaya, en 1948. Hijo de Ángel, a quien llamaban “Bolonio” y de Facunda o Carmen, la “Postiguilla”, fue el mayor de un total de 9 hermanos, dos de ellos fallecieron casi recién nacidos; otro falleció en accidente laboral a finales de los 70 trabajando en la construcción de la estación de autobuses de San Lorenzo de El Escorial, y la desgracia quiso que otra de sus hermanas falleciera el pasado mes de diciembre de 2015, meses después de que falleciera su madre, Carmen.

Nació allí, a pesar de que la mayoría de su familia era de la sierra de Madrid y también de Ávila y Segovia, porque en la posguerra, la escasez hizo que sus padres tuvieran que desplazarse al norte, ya que además, por parte de su padre, contaba con familia en Bilbao.

Más tarde, su padre encuentra trabajo en RENFE y vuelven a Villalba, cuando David tenía tan sólo dos años. Él nunca renunció a ser un vasco de nacimiento, lo que llevaba a gala, pero como uno no es de donde nace, sino de donde pace, empezó a pacer en Villalba y ha sido considerado por todos un villalbino de los de siempre. Y además, del Athletic de Bilbao por derecho, afición que llevó con mucho orgullo y fervor hasta el mismo día de su marcha.

David vivió toda su vida en el pueblo y siempre nos contaba historias de cuando El Gorronal eran huertas, de las granjas de “Gallinópolis”, del tren del Berrocal, de “Jabonería” (y así se refería todavía cuando quería darnos indicaciones sobre dónde vive alguien o se encuentra algo) o de las “casillas de la Renfe”,  donde vivió de pequeño y se juntaban toda la familia y amigos a celebrar los diferentes eventos, a pesar de la precariedad de la época. De las Escuelas donde iba a estudiar cuando era niño, de, como dice la canción del grupo “Asfalto”, la leche y el queso americano, y de sus profesores.

Recuerdo en especial a uno, Don Amador, a quien conocimos nosotros, sus hijos, cuando éste ya era mayor y siempre nos contaba anécdotas de sus alumnos de la época de David. Nos contaba mil historias más de esa Villaba tan entrañable y de sus gentes.

Ya de más mayor, David estudió donde iban muchos jóvenes del pueblo, en “La Paloma”, donde se preparó para poder entrar en MADE, como así hizo con 17 años.

14459143_10207187588794946_1136626002_nDe su vida aquella recuerdo lo que nos contaba de la gente (Manolo, Guillermo y alguno más…) con la que iba a Madrid y de lo bien que lo pasaban en los trayectos de ida y vuelta y de las veces que tuvo que cantar himnos de la época durante los recreos.

Una vez acabados los estudios entró en MADE, donde ejerció toda su vida laboral hasta que se prejubiló con 60 años, habiendo vivido altibajos dentro de la empresa, sobre todo en los 80 con la incertidumbre de los despidos y la época del economato.

Trabajando en la empresa y a través de un compañero conoció a la que durante 38 años y quince días sería su mujer, también llamada Carmen (como su madre).

Ella era de Consuegra, un pueblo de Toledo, aunque residente en Madrid. Aquí fue donde contrajeron matrimonio en mayo de 1978 y tuvieron dos hijos, Javier, en 1979 y David, en 1981, quienes les han dado 3 nietos. Ese rol de abuelo lo ejerció con muy buen hacer, desviviéndose por ellos tan bien como lo había hecho con
toda su familia anteriormente.

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 No está bien que nosotros lo digamos como familia suya, pero el carácter de David siempre ha sido muy alegre y muy noble. Habrá tenido sus desavenencias con gente, suponemos que sí, aunque nosotros no las hemos conocido, pero contaba con muchas amistades por su condición, como hemos dicho, de villalbino de toda la vida y la gente le apreciaba por su cercanía. Sus propios vecinos de bloque siempre iban en su busca cuando surgía algún problema al que él, encantado, trataba de poner solución.

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David disfrutaba de los eventos del pueblo, le gustaba ir a las diferentes fiestas de la localidad y visitar los locales de las peñas, sobre todo de la Campera, donde todavía “milita” su hermano Miguel. David formó parte de la peña desde su fundación, pero tiempo más tarde, se “borró” como solían decir, por desavenencias (de esas pocas…) con gente dentro de ella.

14429471_10207187588674943_1713946389_nTambién dentro de la empresa tenía un papel activo, formando parte del grupo empresa durante años y de actividades que realizaban, como partidos de fútbol o viajes que ellos organizaban. Dentro de la fábrica era muy querido y apreciado ya que, con mucha dedicación, intentaba ayudar a los chicos jóvenes que se iban incorporando y querían aprender de la veteranía de Posti y muchos de sus compañeros.

Posti fue un villalbino, como ya hemos dicho, casi de pura cepa y raro era el paseo con él que no se encontrara con “uno de la fábrica”, el hijo de un compañero del abuelo, un quinto de nosequién o algo así, con quien intercambiaba algunas palabras y más de una broma, ya que era una persona muy alegre y casi siempre tenía un chiste para cada ocasión.

La gente le conocía y le apreciaba mucho por su forma de ser tan generosa y tan abierta. También era una persona muy tozuda e impaciente, pero bueno, ese y algún defecto más tendría que tener, ¿no?

Llegó a los 60, con su deseada prejubilación y, a pesar de que temíamos que no iba a sentarle bien, porque era una persona muy activa, nos satisfizo ver que nos equivocábamos, ya que con su “panda”, como él solía decir, que eran sus compañeros de jubilación, empezó a salir a andar y recorrer la sierra o hacer trámites que realizaban juntos dada su misma condición de “prejubilados”.

También se adentró en el mundo de las nuevas tecnologías y empezó a trastear, primero con el ordenador y luego con su smartphone. Se creó sus perfiles en Hotmail y en “feibu” (como él decía) y más tarde, se adentró en el mundo del “whatsapp”.

En Facebook tuvo un papel muy activo y es recordado cariñosamente por los miembros del grupo “No eres de Villalba si…” (a quienes mandamos un cariñoso saludo por sus palabras al enterarse de su fallecimiento), ya que era un entusiasta de la vida del Collado Villalba de su época de niñez y juventud y de la imagen actual del pueblo y colgaba muchas fotos, que eran acogidas y esperadas con mucho interés por todos los vecinos.

407016_246122692129569_74534103_nDe unos años a esta parte, dada su gran afición por el Atheltic Club de Bilbao, era socio de la “Peña Dani”, de El Escorial, donde acudía a ver los diferentes partidos y con quienes viajaba hasta su querido San Mamés a ver uno de ellos y pasar un fin de semana con sus compañeros sufridores.

También ha sido una labor importante en su vida la colaboración desinteresada en el local de Comisiones Obreras de la localidad, ya que era asidua su presencia en él, ayudando en lo que podía, a quien podía y codo con codo con todo el personal que allí trabaja, pero sobre todo con su gran amigo y mejor persona, Julio Suárez, con quien tenía una relación casi familiar.

Posti ha sido una persona que no ha pasado de puntillas por la vida de Collado Villalba, ha formado parte de la vida activa del pueblo, como ya hemos mencionado, desde el anonimato en la mayor parte de las ocasiones, ya que a él no le han interesado nunca algunos aspectos, como podría ser la política.

Pero me gustaría destacar la labor que (y sobre todo, dentro del grupo de Facebook antes mencionado) ha desarrollado con el fin de que los más jóvenes conozcamos, sintamos curiosidad, e incluso añoremos ese pueblo de la sierra que nunca conocimos, que era todo campo, donde todos se conocían, donde todos se ayudaban, donde todo era de todos y donde tener un poco era tener mucho.

Creo que todo esto forjó su personalidad, de defectos, seguro, pero sobre todo, de generosidad, de entrega, de ayuda, de desvivirse por los demás, de buen humor, nobleza y de grandes amistades.

Descansa en paz, papá. Todos estamos muy orgullosos de que hayas formado parte de nuestra vida. Hasta siempre.

Villalba te quiere David. Gracias por tanto y hasta siempre villalbino…

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