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Villalbagym: DIF

 

Cada persona es un mundo, y por eso es fundamental encontrar el entorno y el método de entrenamiento más efectivo para cada uno de nosotros. Con esta perspectiva, comenzamos nuestro reto “Villalbagym 2016”, en el que haremos un circuito por nuestros centros deportivos para contaros, de primera mano, qué experiencia os espera detrás de sus puertas… Primera parada: DIF, centro de entrenamiento funcional.

Tras hacer un repaso de los centros que abrieron sus puertas en 2015, nos ponemos chándal y zapatillas dispuestos a cumplir nuestros propósitos para este año y descubrir qué opciones hay disponibles en Villalba para todos aquellos que quieren mantenerse en forma…

Nuestra primera parada es en DIF, un centro que ha cautivado nuestra atención con la promesa de ofrecer un método de entrenamiento diferente, gracias a una disciplina basada en el movimiento que fortalece nuestro físico de forma global. Sin duda una propuesta apetecible para todos los que huyen de los circuitos habituales en gimnasios abarrotados de máquinas.

Así, nuestro primer objetivo es comprender en qué consiste este modelo de entrenamiento funcional y cuáles son los beneficios que podemos obtener de él. Roberto, director del centro, y profesional con larga trayectoria en el ámbito de la preparación física, nos lo explica:

El entrenamiento funcional se basa en entrenar nuestro cuerpo para lo que fue diseñado.  Partimos desde el movimiento y vamos fortaleciendo todos los músculos de forma global, para poder tener un físico preparado para cualquier situación a la que nos podamos enfrentar, ya sea en nuestra vida cotidiana, de emergencia o deportiva.

De esta forma, el cuerpo no se trabaja desde una perspectiva “estética”, sino que se mejora la movilidad, tanto articular como muscular, las habilidades motrices –agilidad, coordinación, equilibrio…- , y la postura corporal, entre otros muchos beneficios, como la tonificación muscular y la disminución de grasa.

Según nos cuenta, este método no es ningún descubrimiento reciente o una tendencia de moda, sino que es la base de muchas dinámicas que se han ido desarrollando e implantando en la mayoría de los gimnasios. La principal novedad está en la especialización, ya que es el primer centro en Villalba que apuesta por este método en exclusiva, y que pone todos sus recursos a disposición de los clientes que deciden que, lo suyo, es el entrenamiento funcional.

Echando un vistazo a sus instalaciones, podemos comprender mucho mejor este concepto. Un espacio reducido y un ambiente familiar, en el que no encontrarás ninguna máquina revolucionaria a la que subirte con tus cascos puestos para “sufrir” individualmente, sino un circuito variable confeccionado diariamente y un entrenador que te acompañará a lo largo de tu progreso, controlando, corrigiendo y motivando, tanto si estás solo como en grupo.

DIF - sala entrenamiento funcionalAntes de comenzar, charlamos un rato con una usuaria que decidió comenzar el año poniéndose en forma con el método DIF.

“La verdad que mi primera toma de contacto fue muy positiva. Hace bastante tiempo que no entrenaba, siempre me ha dado pereza ir a un gimnasio sola, y aunque he estado apuntada en varios siempre lo acababa dejando por falta de motivación. En mi primera sesión me sorprendió que el entrenador estuviera tan pendiente. Siempre he pensado que yo necesitaba un entrenador personal que estuviera encima, pero ya sabemos los costes que eso conlleva… Así que en DIF he encontrado una fórmula que se adapta a mis necesidades.”

Así, después de informar sobre nuestras pequeñas taras en forma de lesiones, y calentar con algunos estiramientos, llega el momento de ponernos en manos de Michel que, con mirada seria y acento tropical, nos cuenta en qué va a consistir la sesión de entrenamiento.

Un circuito definido en una pizarra y estructurado a lo largo de toda la sala con diversos materiales nos espera. Pero antes hay que subir pulsaciones y poner el cuerpo a punto, así que la máquina de remo será nuestra primera aliada, durante 4 min.

El circuito de hoy se compone de 12 ejercicios. Cada día se prepara un circuito distinto, algo importante para mantener la motivación, para que las dinámicas sean más completas y el cuerpo se mantenga alerta. “Como un menú diferente cada día”.

Michel nos explica que, en cada ejercicio, haremos tres series de 20 segundos cada una, con 10 segundos de descanso entre serie y serie. El número de repeticiones que se realizan en cada serie, o lo que es lo mismo, la velocidad con la que se realizan los movimientos dentro del tiempo establecido, lo marcamos nosotros, de forma que cada uno puede controlar la intensidad con la que realiza el ejercicio en base a sus cualidades físicas o el nivel de energía que tiene ese día.

Al no contar con máquinas que delimitan nuestros movimientos, la comprensión de la dinámica del ejercicio y las correcciones del entrenador son fundamentales. Porque hasta el más completo de los ejercicios puede llegar a ser perjudicial, si no se realiza de forma correcta.

Otro de los factores que toman un papel determinante es la resistencia, y no sólo física, también mental. La primera serie de cada ejercicio puede parecer “pan comido”, pero cuando ya llevas unas cuantas repeticiones encima es fácil caer en el “no puedo”. Pero sí, se puede, y si en algún momento dudas, ahí está el entrenador para recordártelo…

Aunque también puede producirse el efecto contrario, nuestra rutina acelerada y complejo de “súper hombres /mujeres”, a veces nos hace llevar un ritmo desbocado, que puede provocar que lleguemos a la fase final totalmente agotados. Por eso, la paciencia, la cadencia y los descansos son fundamentales, y hay que vigilarlos tanto como los propios ejercicios que realizamos.

Cuando estamos a punto de finalizar el circuito, nos damos cuenta que no hay ni un solo músculo que se haya “librado”… Y es que en cada ejercicio trabajas diversas zonas a la vez, todas las que se ven implicadas en el movimiento, así que las agujetas estarán bien distribuidas.

Rematamos la faena con otros 4 min de ejercicio cardiovascular (bici estática, en este caso) que nos ayuda a volver a poner cada cosa en su sitio, integrando todos los músculos ejercitados en un movimiento global. Desde esta privilegiada posición, podemos ejercer de observadores, y comprobar cómo hay usuarios de diversas edades y condición física realizando el circuito de forma coordinada, siempre bajo las indicaciones de Michel y la supervisión de Roberto.

El ambiente es dinámico y motivador y puede palparse el buen rollo entre todos los usuarios. Eso sí, no hay lugar para el despiste, aquí se viene a entrenar, y el que quiera practicar el “postureo” no encontrará su lugar en este centro…

Después de realizar unos suaves estiramientos finales, contentos por haber superado la prueba, y con todo el cuerpo bien “satisfecho”, llega la sorpresa final al mirar el reloj… En menos de 1h hemos realizado todo el circuito y estamos listos para disfrutar del premio, sin duda un factor alentador para todas esas mentes que buscan excusas abrazadas al tiempo para no ser constantes en sus entrenamientos.

Con una buena pieza de fruta (o una cerveza), el cuerpo activo y la mente relajada, damos por concluida esta primera parada de VillalbaGym… Si sois usuarios del centro o estáis pensando en apuntaros no dudéis en compartir con nosotros vuestras dudas y opiniones.

¡Hasta el próximo entrenamiento!

 

 

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