Visitas
76
Unique
Visitors
|  Me gusta

Villalbinos por el Mundo: Nat_Án

Villalbinos por el Mundo viaja hasta Dubai y haciendo parada en algún otro rincón de nuestro planeta. Nuestro aventurero de hoy supo desde joven que Villalba se le quedaría pequeño, por eso en su mente fue dibujando su camino, lo que no sabía era hasta donde le haría llegar el destino: Nat Án.

Siempre he pensado que, en mayor o menor medida, cada uno se va labrando su camino, su destino, que con las pequeñas y ordinarias decisiones del día a día cada persona nos vamos creando un futuro y una historia que, en muchos casos, realmente está en el fondo de nuestras intenciones sin haberlo planeado desde un principio o sin incluso haberlo ni siquiera pensado con anterioridad claramente.

En mi caso puedo decir que ha sido eso exactamente lo que me ha pasado. Siempre había tenido la idea, o más bien, una atracción hacia el hecho de moverme, de salir de mi entorno más cercano para vivir nuevas experiencias. Ya en la adolescencia empezó a rondarme la idea de mudarme por un tiempo a alguna otra ciudad española.

Un poco más tarde, durante los últimos años de instituto, y con algo más de experiencia adquirida, lo de España se me quedaba un poco pequeño y las miras iban ya hacia algo más lejano; Europa se perfilaba como un idóneo, asequible y manejable destino para un primer contacto para un chaval, pésimo en idiomas por aquel momento, con bajo presupuesto pero con muchas ganas de empezar de verdad a jugar a ese juego que los adolescentes a veces consideran a la vida real. El verte en apuros, el buscarte tus propias soluciones, el sacarte las castañas del fuego, en definitiva, el volar del nido y empezar a convertirte en la persona que en un futuro serás.

El plan establecido de acabar el instituto y empezar la universidad directamente no me atraía absolutamente nada, decidí que era el momento de salir de Villalba, de tomar aire fresco y ya que salía al extranjero, que fuera para algo útil. El inglés siempre había sido una asignatura que tenía pendiente y era hora de plantarle cara. Billete para Londres (sin vuelta) comprado.

Jamás en mi vida podré olvidar la sensación al salir del “tube” londinense por primera vez, aquello iba en serio, la Sra. Ciudad y yo. Supe que aquel sentimiento era lo que anduve buscando durante mucho tiempo. Por aquel entonces ya se empezaba a poner de moda el irse a Londres, no de una manera tan masiva como hoy en día, pero sí comenzaba a ser un destino muy popular para los españoles.

En mi caso he de decir que Londres me enseñó, no sólo inglés a base de golpes y buenas anécdotas, sino que también pude empezar a percatarme y a ver cómo funcionaba esto que llamamos vida, a entender mejor el mundo de los adultos y a conocer muchas capacidades, cualidades y defectos propios que ni siquiera yo mismo sabía que poseía. Fue una experiencia única, la satisfacción de conseguir tu primera casa, un trabajo en un país ajeno, tu primer sueldo, el subsistir hasta cobrar a base de tostadas con aceite por no querer pedir dinero en casa. Cada experiencia te enseña y, sin duda alguna, a Londres le debo una por haberme brindado tantas y tan variadas.

Pero las obligaciones llamaban a la puerta y era la hora de regresar. España se presentaba de nuevo, era hora de estudiar y empezar la universidad. Tres años de vuelta a Villalba para cumplir con las obligaciones que yo mismo me había impuesto.

Tras la etapa universitaria salió la oportunidad de mudarme a otra ciudad, española en esta ocasión; el soleado y bonito sur nos acogió en Málaga para estar otros tres años. Sería esta la ciudad en la cual se me presentaría la maravillosa oportunidad para venir a Oriente Próximo, a Dubái exactamente; parecía que el deseo de viajar por el mundo que siempre me había estado rondando por la cabeza se iba a hacer realidad, y con creces, sin ninguna duda de una manera que jamás, ni en mis mejores sueños, podría haber imaginado.

villalbinos por el mundo, Zanzíbar, ÄfricaViajar se iba a convertir no sólo en mi afición sino que también pasaría a ser mi profesión. Tras un pequeño periodo de reflexión con la que entonces era mi novia decidimos dejarnos llevar por la oportunidad, hacer la maleta y emprender un viaje y una nueva vida que se presentaba apasionante, única y muy emocionante.

Me hice tripulante de cabina de pasajeros de una de las mejores aerolíneas del mundo, sin haberlo nunca imaginado me vi, casi de un día para otro, tras una dura, larga e intensa formación, vestido de, como dice mi madre en tono jocoso, “aeromozo”. Preparado para surcar los cielos de este lugar al que llamamos Tierra en los mejores y más grandes aviones comerciales existentes.

Desde Dubái, cada día de trabajo es volar a prácticamente cualquier punto del planeta, lugares en los que jamás pensé que mis pies se iban a posar o que mis ojos iban a poder observar; desde Seattle o Los Ángeles a Osaka, pasando por Tanzania, Sudáfrica, Nueva Zelanda o Pekín. De isla Mauricio a Nigeria, no sin antes visitar Australia, Bangladés, Singapur, Moscú o India.

Un auténtico sinfín de lugares diferentes y únicos de los cuales siempre te queda algo, o bien en el corazón o bien en la retina, lugares de los que siempre aprendes y adquieres vivencias que ningún libro puede llegar a enseñar o que ningún tipo de dinero puede comprar. Lugares, momentos y experiencias que se quedan grabados en lo más hondo de ti mismo y que ya forman parte de tu ser por el resto de tu existencia.

Villabinos en Hong Kong de noche Villalbinos en Hong Kong

villalbinosY en eso estamos, siguiendo esta aventura que dura ya tres años y medio y que de momento, a medio plazo, tiene visos de seguir adelante. Dubái me ha acogido con los brazos abiertos. En una empresa grande, seria y que me ha permitido crecer y ascender profesionalmente, por lo que todo esto, junto a muchas otras cosas hacen que, aún echando de menos a mis raíces y a mi gente, la vida es corta y a las buenas oportunidades hay que saber sacarles el máximo rendimiento. Sabemos lo afortunados que somos y aún sabiendo que España nos llama y nos espera, aún puede aguardar un poco más para seguir dejarnos vivir esta fascinante experiencia para conocer, un poco más, este pequeño pueblo llamado Planeta.

Así que la idea de volver a España siempre está ahí, pues uno siempre tiende a volver al lugar de origen. Madrid llama y mucho, tenemos la suerte de ser de un sitio privilegiado en el mundo y si de algo me ha servido viajar y conocer tantos lugares es a apreciar lo propio. La belleza de lo nuestro, ahora veo Villalba o mejor dicho, su entorno, como un lugar afortunado, con una Sierra que es un tesoro, con una capital que nada tiene que envidiar a muchas ciudades relevantes del mundo y con una historia, una cultura, un idioma y un pasado del cual me enorgullezco y presumo pues son todas estas características únicas y parte de lo que somos como personas.

España, volveré, pero dame un rato más…

oso y madroño2

 

Compartir es vivir...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someone