T2 Trainspotting

Acabamos de salir del cine mis esbirros cinéfilos y yo, y lo primero que se me viene a la cabeza es una cuestión muy simple: ¿era necesario hacer esta película?

Han pasado veinte años ya (para Danny también) desde que Renton (Ewan McGregor) y sus compinches acabaran como el rosario de la aurora, lo cual puede llevar a pensar que todavía esa herida continúa abierta, y como consecuencia es entendible caer en la tentación de retomar sus andanzas para cerrar el círculo. Pero puedo afirmar aquí y ahora sin temor a equivocarme que esta entrega / secuela “traiciona la esencia del original”, sin embargo no tengo tan claro que sea algo deliberado, o negligente, sino que más bien responde a una imposición por parte de esa cosa llamada vida… y es que aunque no deje de ser obvio, no se puede mirar el mundo como se veía cuando eras joven (para Danny también).

Digo esto para remitirme a la pregunta del inicio, ya que me cuesta juzgar una historia cuyo desarrollo se sigue con gusto llevados de la mano por Danny (diremos a su favor que conoce a la perfección el oficio), incluso en algunas escenas se acerca a su predecesora (las menos), pero que en su conjunto con su estilo video-clipero e hipertrofiado, el cual se fundía a la perfección (FONDO Y FORMA) en la primera entrega para retratar a unos jovenzuelos sin esperanzas en un ambiente sin nada que ofrecerles cuya razón de existir era llevarle la contraria a la sociedad / sistema sea como fuere (una especie de Tristán Zsara y sus adláteres como precursores), pero que en esta cinta que nos ocupa se nos antoja ya fuera de lugar al haber pasado por el filtro de la vida adulta (por supuesto incluimos a Danny) a excepción de Robert Carlyle, cuyo personaje sigue siendo el mismo y lo será hasta su fin. Dicho de otro modo, antes representaban una protesta contra lo establecido y sus convenciones, y ahora forman parte de ello.

En resumidas cuentas la película se sigue con agrado pero quizá se deba solo a un ejercicio de nostalgia, ya que lo que antes era excepcional y rompedor, ahora es lo común y lo reconocible para todos, de ahí la pregunta ¿Era necesaria esta película?

Dejaré que la responda usted querido lector, aunque hay un detalle que me hace sospechar y tiene que ver con el final… ¿De verdad era necesario pastelear con estos jonkys y embusteros? La única forma que se me ocurre para salvar estas situaciones es la posibilidad de que todos y cada uno de los personajes pagaran el precio de su existencia… incluso con su propia vida en el caso de Renton, pero ni siquiera de esto se dio cuenta Danny Boyle, y esto sí es imputable en su deber (y me da igual lo que diga la novela) lo que convierte en un film fallido a secas, que dicho así, no sé si significa mal… o muy mal.

RECOMENDADA PARA TODOS LOS NOSTÁLGICOS (QUE RECONOCEN EN EL CINE LA CAPACIDAD DE MIRAR HACIA ATRÁS) Y LOS QUE CREEN QUE NO LO SON .

Reciba este cordial chute de…

El Hombre sin Nombre.

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